Las emergencias es lo que tienen. El sacerdote Paal Dale, del pueblo de Stord, muy cercano a Oslo, en Noruega, se vio en un aprieto mientras bautizaba a un bebé, tras congelarse los grifos de agua de la iglesia. Al no tener agua bendita, el cura tuvo que improvisar: bautizó al niño con Coca Cola al limón.”La bebida ya no tenÃa gas”, ha explicado Dale al periódico local Vaart Land. “Por lo tanto, lo único extraño era el olor a limón que desprendÃa el agua bendita”. Y, a pesar de que el incidente habrÃa pasado totalmente inadvertido, el sacerdote prefirió contarle a la familia del niño que su bautizo no habÃa sido totalmente normal.”Necesitaba informarles porque el niño olÃa a limón y no se lo iban a explicar”, ha dicho el cura. “No dijeron nada, al parecer no se habÃan dado cuenta, pero creo que el aroma era lo suficientemente fuerte como para que lo notaran”, ha concluido Dale en el periódico noruego.
Abr 06


29 de Abril, 2009 a las 4:49 am
PERO QUE PENDEJO ESTA ESE PADRE PS QUE EL WEY SE HUBIERA IDO A COMPRAR AGUA Y LA HUBIERA BENDECIDO
QUE IMBECIL