Mar 08

Lo peor no es envejecer; lo más duro de todo es acostumbrarte a la soledad. Los seres queridos que te acompañan en la vida se te van muriendo, y acaba uno por no saber si es una suerte estar sano y seguir con vida.
Yo toda mi vida he sido luchador, así que también he luchado contra esa sensación de desamparo, y he adoptado la mejor postura: coger al toro por los cuernos. Ya no soy tan fuerte ni tan ágil, pero no pienso pasar el tiempo que me queda lamentándome de mi nueva situación. Si las circunstancias cambian, me adaptaré a ellas.
Para empezar, en casa he hecho los cambios necesarios para poder vivir de forma independiente, sin ayuda. La mejor decisión ha sido cambiar la bañera por un plato de ducha. He pedido un plato de ducha antideslizante y a ras del suelo, para no resbalarme ni tropezar; y con unas barras para sujetarme por si pierdo el equilibrio o simplemente para salir. Lo hubiera hecho antes si hubiera sabido el cambio que iba a significar en mi vida: poder valerme sin ayuda en el baño me ha hecho volver a sentirme útil y fuerte. ¡Aún tengo mucha guerra que dar!
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Mar 01

Mi mujer, Clara, y yo llevamos 60 años juntos. Hemos pasado de todo, como se puede imaginar, cosas buenas y no tan buenas. Pero siempre juntos. En todo este tiempo sólo nos hemos separado durante un mes, el tiempo que Clara estuvo hospitalizada por un enfisema pulmonar.
Por eso, cuando nuestros hijos insistieron en que a mi mujer había que internarla en una residencia en la que pudieran asistirla convenientemente -necesita oxígeno permanente y además su movilidad es cada vez menor-, sólo porque yo también estoy mayor y me costaba ayudarla a entrar en la bañera para asearse, decidí tomar cartas en el asunto.
Estoy mayor, no gagá. Sabía que existen empresas que te cambian la bañera por un plato de ducha antideslizante y a ras del suelo, y mi sorpresa fue muy grata al descubrir que además lo hacían sin liar obras en casa y en sólo un día. Ahora estamos encantados. Seguiremos juntos hasta que uno de los dos se muera, y mientras tanto Clara es capaz de ducharse casi sin ayuda, sentadita y con total seguridad. ¡Esta ducha ha sido una bendición!
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Feb 22

Mi historia es como la de tantos ancianos y ancianas. Te pasas toda una vida atendiendo a tu familia, y llega un buen día en el que te das cuenta de que ahora eres tú quien necesita ayuda. Es un momento muy duro, el de aceptar tu invalidez.
Siempre he sido muy positiva, así que pensé que también hay personas muy jóvenes que se ven condenadas a una silla de ruedas, así que mi situación no es tan mala. Estuve indagando en busca de posibles soluciones, y descubrí que hay empresas que cambian la bañera por un plato de ducha. ¡Eso era lo que necesitaba yo en casa!
Elegí un plato de ducha antideslizante, con un sistema especial para no resbalarme. Lo pusieron a ras del suelo, sólo tengo que abrir la puerta de la mampara y entrar. Además me ducho sentada en una silla especial para duchas, y tengo barras para sujetarme cuando quiero levantarme y salir. Estoy muy agradecida, parece mentira cómo algunos detalles te pueden llegar a cambiar la vida…
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Feb 15

Anda que no. Hace un mes, iba hecho un Adán a todas partes… ¡con tal de no pasar por el trago de meterme en esa bañera infernal! Que uno está ágil, pero no tanto como para andar subiendo las patas hasta esa altura, sólo para poder asearse…
Pensé que tenía que hacer algo, y en ese momento mi nuera me trajo un anuncio que había visto en el periódico. Era de una empresa que cambiaba la bañera por una ducha, y según decía, lo hacían en un día y sin obras. “Eso lo veremos”, pensé para mis adentros.
Así que llamé y oye, amabilísimos. Vinieron a casa a tomar medidas y a que eligiera todos los materiales. Otro día vinieron por la mañana y cuando se fueron por la tarde ya tenía yo mi ducha nuevecita. Con plato de ducha a ras del suelo y antideslizante, para no resbalarme. ¡Ya veis, desde que voy hecho un pincel me las llevo de calle!
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Feb 08
Que me duele ya la boca de decirlo. Que no quiero más tener que auparme para entrar en la bañera, que me da miedo resbalarme dentro y darme contra el borde. Y que todas mis amigas, hasta las que están en residencias de ancianos, lo tienen ya. ¡Quiero que me cambien la bañera por un plato de ducha! Y de los antideslizantes, que me he estado informando.
Tú llamas, vienen a tomar medidas en tu cuarto de baño, y otro día vienen y te lo instalan. En una sola jornada de trabajo, y sin hacer obras. Lo tapan todo para que no se estropee, quitan la bañera -y se la llevan a un punto limpio, como debe ser-, cambian las tuberías e instalan el plato de ducha.
Y además, te lo financian. Vamos, que no hay excusa. ¡Que quiero ya mi ducha nueva!
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Feb 01

Me acuerdo del día que hicimos esta foto. Estábamos en una playa llena de dunas, y mi abuelo me cogió en volandas, como solía hacer, y me llevó trotando por toda la playa. Recuerdo perfectamente la sensación de protección que me ofrecían sus fuertes brazos.
Ahora que está viejito y sus brazos no ya no son fuertes, quiero ahorrarle el mal trago de tener que pedirnos ayuda para entrar en la bañera. He llamado a una empresa que le ha cambiado su bañera por un plato de ducha antideslizante y a ras del suelo, y lo han hecho en un día. Yo estoy mucho más tranquila, han instalado unas barras para que pueda sujetarse al entrar y salir, o mientras se ducha, y ya no me da miedo que se resbale y se dé un mal golpe.
Creo que es lo menos que puedo hacer por él, que nunca dejó que me cayera de entre sus brazos.
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Ene 25

A los ancianos no se les permite ser orgullosos. Un anciano debe ser dulce, manso, resignado. Debe inspirar un poquillo de lástima para ser un abuelete entrañable… Yo he sacado adelante a cinco hijos, en una época en la que no nos comíamos los piojos que nos sacábamos a montones de las sucias cabezas, porque aún no estábamos tan desesperados.
Y ahora me he de ver sentada todo el día en una mecedora, con las piernas tapaditas por el mantel de la mesa camilla, para que no se enfríen, y tirando del puñetero bastón a cada paso que doy. Por eso, cambiar la bañera por una ducha ha sido en mi caso algo más que una decisión práctica. Por supuesto que me facilita la vida, que ya no me resbalo en mi nuevo plato de ducha antideslizante.
Pero lo más importante para mí ha sido recuperar la capacidad de poder ducharme yo sola, sin ayuda. Ya no tengo que pedir a mi hijo que me ayude a entrar en la bañera, me ducho sentadita y tengo mis barras para agarrarme y no resbalar cuando estoy mojada. Puede que sea una vieja orgullosa, pero hay cosas que debe hacer uno mismo. Estoy encantada.
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Ene 18

Cuando vivía mi Mariano, estas cosas las decidíamos juntos. Yo le consultaba y, aunque siempre discutiendo, acabábamos llegando a un acuerdo. Ahora mi Mariano ya no está, y yo estoy ya vieja para seguir arriesgándome cada día el pellejo al entrar en la bañera. Así que, aunque “Sultán” se oponga (se ha puesto a ladrar como un loco cuando se lo he planteado), voy a cambiar la bañera por un plato de ducha.
Ya lo he estado mirando. He elegido un plato de ducha antideslizante, me lo ponen a ras del suelo, encastrado, y así no tengo que subir ningún desnivel para entrar, que no estoy para muchos trotes. Ya aprovecho y voy a cambiar la cerámica de la ducha y a poner otra mucho más moderna y alegre.
¡Estoy ilusionadísima! Vienen el martes que viene, y dicen que el mismo martes por la tarde me lo dejan terminado. ¡Menuda ducha calentita me voy a pegar para celebrarlo! Ay, Sultán, lo que te pierdes por ser un chucho…
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Ene 11

webmarquez.com
Estoy hecho un filósofo. Y es que, dede que cambié mi bañera por un plato de ducha, me ducho sentado, como un señor. Que si un poquito de gel por aquí, que agua calentita por allá… Y como ahora ducharme es un auténtico placer, pero de los de verdad, sentado en mi ducha me siento como un gurú, como el chamán de la tribu.
Y así es, aquí sentado enjabonándome me van haciendo visitas los miembros de la familia, en busca de consejo. Que si “¿me queda bien esto, abuelo?”, que si “abuelo, ¿qué ponemos hoy de cena?”… Y es que no sabéis la de reflexiones que me inspira esta ducha.
Por ejemplo, ¿cómo es posible que en un sólo día quiten la bañera, se la lleven sin dejar rastro, acondicionen toda la instalación de fontanería y coloquen la ducha nueva? ¡Oye, y sin levantar polvo, sin desordenar! No hay que decirles ni “esta boca es mía”, te lo dejan todo como una patena de limpio.
Así que he pensado que hasta que no dé con ello, yo de aquí no me levanto.
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Ene 04

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Los jóvenes se piensan que cuando una se hace vieja y empieza a chochear, ya no se entera de nada. Yo les dejo que lo piensen, me hago la tonta y voy consiguiendo todo lo que quiero.
Primero les comuniqué que había llegado la hora de cambiar la bañera por un plato de ducha. Que si eso es muy caro -que nooo, que hasta lo financian-, que si eso es una tontería -¿os cuento la de ancianos que se rompen la cadera por una caída en el baño?-, que si se lía una buena con las obras -¡pero si ya lo hacen en menos de un día y sin obras!-, etc.
Tras su negativa, ha bastado con andar por toda la casa con los hombros hundidos, emitiendo ruidosos suspiros y arrastrando las pantuflas durante una semana, para que entraran por el aro. Ya tengo mi ducha nueva: con un plato de ducha antideslizante, con asideros para sujetarme bien fuerte y una silla dentro de la ducha. ¡A ver quién es el guapo que me saca ahora!
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