May 10
Siempre pasa lo mismo. Te metes en la ducha, te pones bajo el agua canturreando sin saber lo que te espera, y justo cuando estás bien embardunada en jabón y con los ojos cerrados para que no te entre el champú en los ojos, ¡suena el teléfono!
Piensas en dejarlo sonar, pero el ring ring te llama insistentemente, así que, presa de los nervios, tratas de salir a toda prisa y a ciegas, sorteando la altura de la bañera como en una carrera de obstáculos. Si no calculas bien, te rompes los dientes contra el suelo, así que el salto de bañera podría ser considerado un deporte de riesgo.
Yo me retiro. He llamado a una empresa para cambiar mi bañera por un plato de ducha a ras de suelo, en el que puedo entrar y salir arrastrando los pies si me viene en gana. Me lo instalan en un solo día y se llevan la antigua bañera, sin lío de obras. A partir de ahora, el único salto que practicaré será el del tigre…
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May 03
Con la edad, se pierde el pelo. Luego los dientes, y otras pequeñas cosas: la tersura de la piel, el pulso firme, la agilidad, el equilibrio. Y si uno no se esfuerza en mantenerse autónomo y capaz, la dignidad.
Por eso he tomado la decisión: voy a cambiar la bañera por un plato de ducha. Seguramente llegue un día en que ni siquiera así pueda ducharme solo, pero mientras haya soluciones, no quiero depender de nadie. El plato de ducha me lo van a instalar encastrado en el suelo, para que no tenga que sortear ningún escalor al entrar en la ducha. Y será de un material antideslizante, para que no me de miedo resbalarme y caer.
Dicen que me lo hacen en un solo día, y sin obras. Al toro que hay que cogerle por los cuernos: mañana mismo les llamo.
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Abr 26

iesalandalus.com
Las películas de Almodóvar siempre consiguen captar la “España profunda”, esa realidad que todos, en mayor o menor medida, vivimos o hemos vivido. Si el famoso director entrara en el baño de mi madre, seguramente haria una película de terror: en ella saldrían bañeras altísimas para ancianos indefensos, suelos siniestramente resbaladizos, hechos para pegarse un buen golpe en la nuca contra el borde de la bañera, paredes húmedas sin lugar al que sujetarse…
Lo he pensado mucho, y quiero que la de mi madre sea una historia con final feliz. Le voy a cambiar la bañera por un plato de ducha. Pero no una ducha cualquiera; un plato de ducha a ras del suelo y hecho en material antideslizante, a prueba de resbalones y caídas. Y que le pongan también un asiento para ducharse sentadita como una reina, y barras de sujeción para levantarse, entrar o salir.
Lo siento por los amantes de un buen drama, pero esta vez les he reventado el final.
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Abr 19

La primavera, la sangre altera. Eso dice el refrán, ¡y en nuestro caso es verdad! A Óscar y a mí siempre nos ha dado por hacer locuras en cuanto llega el buen tiempo. Es… como una tradición: el sol sale, las flores asoman y Óscar y yo hacemos algún arreglillo en casa.
Esta vez le ha tocado al baño. Llevábamos ya mucho tiempo dándole vueltas al tema de cambiar la bañera por un plato de ducha, ¿quién utiliza una bañera hoy en día? Es mejor quitarla y ganar un montón de espacio al cuarto de baño. Nosotros elegimos una empresa que en un solo día vino a casa, quitó la bañera y puso un plato de ducha a nuestro gusto: encastrado en el suelo y con un sistema antideslizante especial.
Tenemos mucha luz natural, así que, con una mampara de cristal estupenda, ¡nuestro cuarto de baño parece el doble de grande! Da gusto ducharse al sol…
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Abr 12

lacomunidad.elpais.com
Mi hija Andrea no vive conmigo, desde que se casó vive con su marido y sus dos hijos, Mario y Carolina. Mi marido murió hace ya cuatro años, y yo me he apañado siempre en mi casa de toda la vida.
Pero desde el año pasado padezco una torsión en la cadera como resultado de una caída más bien tonta. Yo he notado -y mi hija también- que cada vez estoy más torpe. Me da miedo volverme a caer, y eso hace que vaya muy despacio y que no me atreva a hacer ciertos movimientos.
Mi hija me ha regalado un cuarto de baño nuevo. Ha bastado con cambiar la bañera por un plato de ducha, y el baño se ha transformado por completo. En un solo día llegaron, se llevaron la bañera vieja y pusieron un plato de ducha antideslizante, para que no me resbale, y a ras del suelo, para que no tropiece al entrar y salir. Quizá mi hija no se ha dado cuenta del todo: esto no es un baño nuevo, es poder hacerlo yo sola todo sin ayuda. Gracias.
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Abr 05
Tengo 48 años, y soy un soltero empedernido. Vivo solo, en una casa no muy grande. Hace dos semanas tuve un accidente conduciendo hacia la oficina. Mi coche quedó “siniestro total”, pero yo, afortunadamente, sólo he quedado como podéis ver.
Me siento afortunado de haber sobrevivido, pero esto va para largo. Seguramente pasaré la mayor parte de este año en rehabilitación, etc. Y de repente me he dado cuenta de una cosa muy tonta pero muy fastidiosa: ¡no puedo entrar en la bañera yo solo!
Sólo pensar en tener a alguien que me ayude a ducharme, se me abren las carnes. Así que he llamado a una empresa que me va a cambiar la bañera por un plato de ducha encastrado en el suelo y antideslizante, con una sillita plegable para ducharme sentado, y con barras de sujeción para entrar y salir. En un solo día estaba todo listo, ¿quién dijo miedo? A la ducha se ha dicho.
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Mar 29

Recuerdo el día en que hicimos esta foto. Andrés tenía sólo unos mesecitos, y le encantaba pasar un buen rato en la bañera, chapoteando. Nuestra casa es de segunda mano, y el cuarto de baño venía con una bañera casi más grande que el propio baño. El resto de elementos se apiñaban en el espacio que quedaba: para lavarte las manos tenías que cerrar primero la puerta de entrada.
Ahora Andrés ya tiene 7 años, edad suficiente para ducharse. Nos ha costado un poco explicarle que gastar todos esos litros de agua sólo para una persona es indecente. Así que hemos cambiado nuestra bañera por un plato de ducha. ¡Ahora nuestro baño es otra cosa!
La ducha antideslizante es preciosa, está encastrada en el suelo, así que no hay temor de que el peque se resbale. Nos hicieron una redistribución mas inteligente del baño, y ahora caben los mismos elementos, ¡y nos ha sobrado espacio para poner un armario para las toallas! Estamos todos encantados con nuestro nuevo cuarto de baño.
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Mar 22

Faltaría más. Con 82 años, puede que mis piernas ya no me respondan como antes, pero la dignidad la sigo teniendo intacta. No se me malinterprete; la familia sólo pretende ayudar, porque me quieren. Pero precisamente por eso, la mejor solución es la que he propuesto yo mismo: cambiar la bañera por un plato de ducha.
A fin de cuentas, en casa ya no hay niños chicos que tengan que bañarse, y ahora además todo el mundo sabe que es una locura desperdiciar tanta agua. Así que llamamos a una empresa que en un día se llevó la bañera y nos instaló un plato de ducha encastrado en el suelo (ya me he tropezado al entrar más de una vez).
El plato de ducha, además, es antideslizante, está hecho en un material que no resbala nada. Y tengo unas barras para agarrarme al entrar y salir, así que no necesito que nadie esté viendo cómo la vejez hace estragos en los cuerpos. Eso que ganamos todos. Porque, entre nosotros: ellos están encantados con su nuevo cuarto de baño.
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Mar 15

Estas manos que aquí veis han cuidado a cinco hijos y a nueve nietos. Han planchado, cocinado, cambiado pañales y acariciado las cabezas de todos los miembros de la familia. Son las manos de mi abuela Teresa, que ahora tiene que apoyarse en un bastón para no caerse cuando camina.
Es una gran mujer, y conserva su orgullo. Por eso, cuando su debilidad se hizo tan patente que comenzó a ser un riesgo dejar que pasara mucho tiempo sola en el baño, mi abuela se puso muy triste. Se sentía un trasto viejo. Así que entre mis hermanos y yo -sus numerosos nietos-, decidimos regalarle un cuarto de baño nuevo.
Cambiamos su vieja bañera por un plato de ducha, antideslizante para que no tengamos miedo a que se resbale, y a ras del suelo, para que no se tropiece al intentar entrar. En un solo día y sin obras instalaron su nueva ducha. Mi abuela ya vuelve a ser la de siempre: se lo merece.
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Mar 08

Lo peor no es envejecer; lo más duro de todo es acostumbrarte a la soledad. Los seres queridos que te acompañan en la vida se te van muriendo, y acaba uno por no saber si es una suerte estar sano y seguir con vida.
Yo toda mi vida he sido luchador, así que también he luchado contra esa sensación de desamparo, y he adoptado la mejor postura: coger al toro por los cuernos. Ya no soy tan fuerte ni tan ágil, pero no pienso pasar el tiempo que me queda lamentándome de mi nueva situación. Si las circunstancias cambian, me adaptaré a ellas.
Para empezar, en casa he hecho los cambios necesarios para poder vivir de forma independiente, sin ayuda. La mejor decisión ha sido cambiar la bañera por un plato de ducha. He pedido un plato de ducha antideslizante y a ras del suelo, para no resbalarme ni tropezar; y con unas barras para sujetarme por si pierdo el equilibrio o simplemente para salir. Lo hubiera hecho antes si hubiera sabido el cambio que iba a significar en mi vida: poder valerme sin ayuda en el baño me ha hecho volver a sentirme útil y fuerte. ¡Aún tengo mucha guerra que dar!
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