jul 11

Por la Señora Prudencia

Esto de Internet es abrumador, así se lo digo. Un día llegó Manolito y me regaló un portátil de estos por el día de la madre. Yo se lo agradecí mucho, porque sé que lo hace con toda su buena voluntad, además que es un cacharro caro. En mis adentros pensé que ya me podía haber regalado la Thermomix, dice Amparo que es muy útil y que la masa de las croquetas queda finísima. Yo tengo mis dudas al respecto, en la cocina las cosas se tienen que hacer con amor y paciencia, y parece que de eso hay muy poco hoy en día.

El portátil estuvo en una mesita durante semanas, y claro, yo le quitaba el polvo todos los días. Hasta que un día me animé con Amparo a apuntarme al curso del centro cultural del barrio “Internet para mayores” decía, allá que fuimos. El resto, cómo vinieron un día, me cambiaron la bañera por la ducha y me convertí en blogera (es que no me acostumbro a decirlo, me sigue dando la risilla, me suena a salsa italiana) ya se lo he contado.

El caso es que hay de todo, pero de todo, todo, todo. Yo siempre he sido muy curiosa, en el colegio me encantaba las clases de geografía e historia, y se me daba de cine, pero aquellos eran otros tiempos. Luego conocí a Manolo, nos casamos, y hasta ahora. Pero a mi siempre me gustó lo de viajar, a pesar de que no he tenido muchas oportunidades.  Ahora con Internet no paro de investigar, siempre me llamó la atención lo del “viejo oriente”. Encuentro a los orientales de lo más extraños. Amparo, que es un poco racista la verdad, los llama a todos “chinos”, yo le explico que son distintos, en idiomas y todo.

A mi los que de verdad, pero de verdad, me gustan son los japoneses. Mi primo Javier es jesuita y se fue hace años a vivir ahí, así que cuando venía en verano a atiborrarse de croquetas (es que me quedan de muerte) siempre traía regalos de lo más graciosos. Yo creo que a Manolito le viene la afición a los cacharros de las cosas que le traía el primo Javier.

Baño evitar sonidos

Y ahora con Internet veo la cantidad de cosas que inventan, es de locos. Ayer sin ir más lejos, ví este cachivache, ¡qué gracioso por Dios! Resulta que las japonesas, que son de lo más recatado, tiran constantemente de la cadena en el baño para camuflar los sonidos (yo me sé de más de uno que debería hacerlo) Así que este aparatejo imita el sonido del agua, sin necesidad de andar gastando a lo loco, ¡qué cosas!. Dicen que sirve para ser discreto y salvar el planeta. Me troncho de la risa con los japoneses.

jul 08

Uno de los efectos de la globalización es el contraste y en muchos casos, “choque” de culturas. Lo que antes contaban los viajeros de sus travesías, narraciones que dibujaban estupor en la cara de los oyentes o lectores, es hoy parte de nuestro menú diario. Por mucho que tratemos de ser seres tolerantes, de asumir que las costumbres son distintas, no dejan de sorprendernos cuando somos testigos de ellas.

El mundo de la cocina está muy avanzado al respecto, casi todo el mundo disfruta de las delicias culinarias de otros países como un pequeño ejercicio  de “excentricidad”. Cariño: “¿vamos a cenar al Tailandés ese tan rico?”. Con otras costumbres de uso diario no ocurre lo mismo, y en algunos casos la discordancia  es tan grande que provoca incomprensión.

Señal japones baño

Esta es una de las señales que habían puesto en un establecimiento en Japón. Algunas de las posturas nos resultan extrañas y hacen cuestionarse quien optará por utilizaras. Otra de las imágenes directamente provocan una carcajada (¿quién va con una caña de pescar al baño?)

Para eso el refranero público, que es de lo más sabio,  ya nos aconseja: “Allá donde fueres, haz lo que vieres”

jul 04

Por La Señora Prudencia

Muchas veces pienso que de verdad, ya no saben lo que inventar. Manolito, que como ya les he contado es muy listo y trabajador (además heredó los ojos azules de la abuela Herminia) dice que soy una pesada, entre eso y el “mamá no te enteras de nada”, me tiene frita. Así que ya me he acostumbrado a murmurarlo en bajo, a veces me da la risilla, sobre todo con los anuncios esos de la tele, que venden unas cosas…Me dirán a mi que ese cascajo de plástico corta las cebollas en cuadraditos, así tal-cual, ¡venga ya hombre!…Donde esté un buen cuchillo, que se quiten esos aparatejos, que lo único que hacen es ocupar espacio. No me extraña que las casas necesiten todos esos armarios hoy en día.

Bien, el otro día Manolito, me dijo que se quería comprar una pecera.“Más trastos” pensé yo, pero de nuevo lo dije en susurro, que ya me veía venir la coletilla de siempre. Yo opino que los animales, pal pueblo, que corran por el campo a gusto. Los peces, al río, claro. Pero claro, ¡es que una ya no puede decir ni mu!

Se puso a buscar en Internet y me dice que ha encontrado la idea perfecta, que combina ducha y pecera. Y ya por ahí no paso. Malo es que estos señores no sepan qué inventar, otra es que mi Manolito me diga que se va a gastar un dineral en esa chorrada.

Ducha acuario

Eso si que no, que él diseña robots de esos inteligentes (o lo que diantres haga con los alemanes) pero yo de duchas sé un rato, para eso trabajo en Securibath. Así que con tono pausado le comenté las ventajas de hacer una pequeña obra, yo le recomendaba un plato de ducha de madera y quizás por el tema de espacio, una mampara angular personalizada, y que ahí si quería dibujase pececitos, que eran igual de decorativos.

Me miraba con los ojos como platos y la boca semi abierta. Me giré muy digna y salí del cuarto. A ver quien es la que “no se entera de nada” ahora. JA. Lo que digo yo, no saben que inventar, una ducha con pecera…lo que tiene una que oír.

jun 27

Por La señora Prudencia

Como ya les contaba la semana pasada, mi vida cambió hace poco, ese día en el que Manolito (no señor, nunca me acostumbraré a llamar Manuel a mi niño) dijo: “Mama, un día te vas a pegar un resbalón en la bañera como la tía Maruja y verás”.

Manolito es muy listo, siempre fue el número uno de la clase, luego estudió ingeniería y todo. Ahora trabaja en una empresa alemana diseñando prototipos. Pero nunca termina de explicarme lo que hace porque dice que es muy complicado. Así que yo solo le pregunto por los prototipos esos. Yo creo que deben de ser unos robots la mar de complicados. Bueno, al grano, que me pongo a rajar y soy como la Maria Teresa Campos, no dejo hablar a nadie. Eso si, qué gran profesional y ¡qué guapa esta!

Pues ese día Manolito llamó a los señores de Securibath, desde entonces tengo una ducha de lo más bonica. Manolito dice que es “minimanimalista“, yo no le veo es estampado animal por ninguna parte, más bien la veo cómoda, pero yo asiento y le digo que sí, que luego siempre me suelta la coletilla “mama, es que no te enteras de nada”.

Lo que me ha pasado ahora, es que yo tenía un aseo pequeño, más bien un aseo enano, con lo bien que lo han hecho y ese cristal que me han puesto, todo tan moderno pues me sobra el espacio, y ahora que estoy internetizada y hasta escribo en un blog, me he puesto a mirar accesorios y ¡esto es un no parar!. Hay que ver la de cosas que hay, las jaboneras me han encantando, y ¡qué practicas!. Solo puedo pensar en decorar mi aseo pequeño.

jun 24

No nos engañemos, por mucho que intentemos acercarnos, comunicarnos, homogeneizarnos, hasta imitarnos. Por mucho que la moda se empeñe en vestirnos como el sexo opuesto, la realidad es una: somos completamente distintos.

Los hábitos, la manera de comportarnos, el enfoque a problemas, la búsqueda se soluciones, es antagónica. De ahí la belleza de las relaciones humanas, lo bonito es complementarse.

Pocos momentos hay de tanto relax como una ducha. Ya sea un largo momento disfrutando del agua, o bien una ducha express. Es universalmente aceptado que es uno de los pocos momentos “para ti” del día, en el que reflexionas, llegas a conclusiones o simplemente disfrutas como un niño es bajo el agua.

Curioso observar las diferentes maneras de “afrontar” este momento. Este gráfico vídeo muestra ese momento desde los ojos de una mujer versus el hombre. El que diga que no es real…!miente!

Con este vídeo terminamos con un poco de humor deseándoos un buen fin de semana, ya sea con una visita “playa express” o en la piscina,  siempre con mucho sol y agua

jun 20

Por La Señora Prudencia

No hace tanto,  el mundo era más simple, Blackberry era el nombre de una fruta en inglés de esos que aprendías en los cursos gratuitos del Centro Cultural, así como Apple, que es una manzana de toda la vida. Ahora han llegado estas cosas de la tecnología y lo han cambiado todo, ¡hasta los nombres de las frutas y las hortalizas! Quien nos lo iba a decir, que una alcachofa de baño era, ni más ni menos, ¡un grifo de ducha! Lo pienso y hasta me da la risa.

Cuando las alcachofas de ducha eran hortalizas

Ya lo decía Amparo el otro día, si es que este mundo está un poco loco. Sin ir más lejos, ¿cómo imaginar que iba, yo misma, a escribir en un blog? Pero es que estos señores, tan amables, tan educados, llegaron un día a mi casa y así, en el ratico que iba del mercado a casa de mi nuera, hacía unas lentejas y echaba la tardecilla con el cafelito ¡me cambiaron la bañera por la ducha! Así que me dije, Prudencia, estos señores valen. Ahora me han enseñado el mundo de los hiperlink, hay que ver qué cosas inventan. Y aquí estamos, ver para creer oigan.

dic 06

regaloComo todos los años, mis hermanos y yo estábamos pensando qué regalarle a mi padre. Desde que se quedó solo en casa, se ha vuelto muy orgulloso: no deja que le ayudemos en nada, pese a que cada vez se le ve menos ágil al hombre. Este año, hemos encontrado el regalo perfecto para él. ¡Vamos a pedir a los Reyes Magos una ducha nueva!

Lo tenemos todo pensado. Hemos llamado a SecuriBath, que te cambia la bañera por una ducha en el mismo día y sin liar obras. Mi padre ni se va a dar cuenta. Vamos a llevárnoslo de “comida navideña” con la familia, le dejamos las llaves a los técnicos de SecuriBath -no se las dejaría a cualquiera, pero tenemos varios conocidos que han cambiado la ducha con ellos y son de absoluta confianza, ¡hasta trabajan con El Corte Inglés!-, y cuando volvamos sobre las 8 de la tarde, mi padre ya se va a encontrar su plato de ducha nuevo, antideslizante y a ras de suelo, para que no tengamos miedo a que se resbale.

Además, entre todos ha sido menos de lo que esperábamos, y que mi padre pueda seguir duchándose sin ayuda de nadie no tiene precio.

oct 25

abueloLlega un momento en la vida en que uno tiene que rendirse ante la evidencia y asumir la propia limitación. Es un hecho: me he hecho mayor, anciano. Viejo. Nunca me ha gustado la connotación de esa palabra. Las cosas “viejas” son las que ya no sirven, las que tiramos a la basura porque ya no pueden prestarnos servicio.

Yo estoy viejo, pero no inservible. Desde que me diagnosticaron el cáncer, he ido perdiendo movilidad en las piernas. Ya apenas me responden, y desde hace dos semanas, no puedo ducharme sin la ayuda de mi mujer. Entrar en la bañera es poco menos que misión imposible, así que me lavo como los gatos.

La semana pasada llamé para que cambiaran mi bañera por un plato de ducha. Vinieron a medir, nos ofrecieron un presupuesto que fuimos modificando a nuestro gusto (ya que añadimos barras para poder sostenerme yo sólo y un asiento para ducharme sentado) y después vinieron a casa y pusieron la ducha en un día. Por la tarde teníamos la ducha lista, con su mampara y todo.

Puede que en poco tiempo tenga que entrar a la ducha en silla de ruedas. Pero lo haré sin la ayuda de nadie.

oct 04

disfrutandoHace apenas unas semanas, todo era tan distinto… El calor apretaba de lo lindo y obligaba a estar todo el día en remojo, en la piscina, en la playa, bajo la ducha. Echo de menos esa inmediatez de la ducha piscinera: la bañera no es lo mismo. Bañarse en la bañera, además de ir contra toda lógica medioambiental, es aburrido. No se pueden hacer largos, no se conoce gente como en la piscina.

Pero la ducha, eso es otro cantar. Voy a cambiar mi bañera por un plato de ducha sólo para poder deleitarme en ese momento. Abro mi mampara, doy un paso y ya estoy dentro, pisando firmemente ese plato de ducha antideslizante que me sostiene protectoramente. Regulo la temperatura y el caudal del agua en mi flamante columna de ducha, para que me dé justo ahí, en las cervicales…

Ducharse es un placer, y no pienso renunciar a él. ¡Mi ducha nueva la quiero hoy mismo!

sep 27

duchaenelcieloMe encanta. Llego a casa después de pasar una hora apretujado en el Metro, y mi terapia personal consiste en darme una ducha bien caliente. Me olvido del estrés, de las prisas y de todo lo que no sea disfrutar del momento.

Cambiar mi bañera por un plato de ducha es lo mejor que he hecho en mucho tiempo. Antes mi cuarto de baño era minúsculo. Ahora sigue siendo igual de pequeño, pero con la ducha he ganado mucho espacio. Mi madre vive conmigo; ya es mayor y más de una vez ha estado a punto de caerse en la dichosa bañera. Mi ducha nueva -¿os he comentado ya que es fantástica?- tiene un plato de ducha especial con tecnología antideslizante, ahí es nada. Así es más difícil resbalarse y caer.

Y además me ha costado mucho menos de lo que pensaba, me la han garantizado por cinco años y sólo han tardado un día en ponérmela. ¿Pero es que se pueden hacer las cosas mejor?