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Calefacción y agua caliente suman un 67% del gasto total en energía de las viviendas españolas, según el IDAE, Instituto para la Diversificacion y Ahorro de la Energía Español. Por ello, ofrece una batería de medidas de ahorro. La primera pasa por analizar si el sistema para calentar el agua es el más adecuado: los sistemas de acumulación (los que cuentan con una bomba de calor y un termo acumulador) resultan más eficientes, pues no calientan el agua justo en el momento en que se demanda.

También los reguladores de temperatura con termostato que se instalan en la ducha ayudan a reducir el gasto. Según los datos de Industria, estos sistemas recortan entre un 4% y un 6% el consumo. Desde el IDAE recomiendan, además, mantener el agua a una temperatura de entre 30 y 35 grados. Y en el caso de contar con grifos independientes para el agua caliente y la fría, conviene cambiarlos por un sistema monomando.

Además, existen aparatos diseñados para reducir la salida de agua, como los cabezales de ducha de bajo consumo, que gastan la mitad de líquido y, por tanto, de energía. Y no hay que olvidar que un grifo abierto consume unos seis litros por minuto, y en el caso de la ducha, se pierden diez litros en ese tiempo. La ducha, además, consume alrededor de cuatro veces menos agua y energía que el baño.