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Mi hija Andrea no vive conmigo, desde que se casó vive con su marido y sus dos hijos, Mario y Carolina. Mi marido murió hace ya cuatro años, y yo me he apañado siempre en mi casa de toda la vida.

Pero desde el año pasado padezco una torsión en la cadera como resultado de una caída más bien tonta. Yo he notado -y mi hija también- que cada vez estoy más torpe. Me da miedo volverme a caer, y eso hace que vaya muy despacio y que no me atreva a hacer ciertos movimientos.

Mi hija me ha regalado un cuarto de baño nuevo. Ha bastado con cambiar la bañera por un plato de ducha, y el baño se ha transformado por completo. En un solo día llegaron, se llevaron la bañera vieja y pusieron un plato de ducha antideslizante, para que no me resbale, y a ras del suelo, para que no tropiece al entrar y salir. Quizá mi hija no se ha dado cuenta del todo: esto no es un baño nuevo, es poder hacerlo yo sola todo sin ayuda. Gracias.