Etiqueta: antideslizante

  • Un cuarto de baño para mi y para mi bebé

    Un cuarto de baño para mi y para mi bebé

    Carlota y yo
    Carlota y yo

    Carlota aún no ha nacido, pero a mí me gusta contar su edad desde que fue concebida, así que ahora mismo tiene exactamente 20 semanas y vive dentro de mi barriga. ¡Y que barriga!

    La semana pasada tuvimos un pequeño susto. Estaba a punto de entrar en la bañera para ducharme, por la mañana. Entre que aún no me había despertado del todo, y que estoy cada día más torpe, calculé mal la altura a la que tenía que levantar la pierna para entrar a la bañera, y nos caímos las dos.

    Pensé que sólo tenía dos alternativas: no volver a ducharme hasta que pudiera volver a verme los pies, o cambiar esa maldita bañera por un plato de ducha. Obviamente, elegí lo segundo. Llamé por teléfono a la empresa que había instalado la ducha a mis padres, vinieron a casa y en 24 horas tenía mi ducha nueva, a ras del suelo y con plato antideslizante, con barras de apoyo, una mampara muy espaciosa y hasta un taburete para ducharme sentada. ¡Cómo le va a gustar a Carlota cuando cumpla 9 meses!

  • Historias para no bañarse

    Historias para no bañarse

    buenchico

    ¿Baño nuevo? ¡Porque yo lo valgo!

    Soy lo que todos llaman «un buen chico», el yerno que toda madre quisiera tener. Voy de casa al trabajo y del trabajo a casa. No tengo grandes gastos ni grandes vicios. Soy prudente, ahorrativo y sencillo. Yo podría dar miles de razones objetivas por las que cambiar la bañera por un plato de ducha es una buena decisión. Pero la realidad es esta: voy a estrenar baño nuevo porque me lo he ganado.

    Mi pequeña e inofensiva revolución consiste en esto: estoy harto de ducharme en la bañera -¡¿por qué?!-, cansado de ese pedazo de «muerto» que ocupa más de la mitad de mi pequeño cuarto de baño. Y además no puedo soportar ni un solo día más el horrible alicatado al más puro estilo «ye-yé» que adorna las paredes del baño, del techo al suelo, haciendo el espacio aún más opresivo.

    Soñaba con un cuarto de baño diáfano, blanco, vacío, zen. Estuve contrastando empresas, y al final me decanté. En una sola jornada de trabajo, se llevaron la horrible bañera para siempre, me cambiaron los azulejos otros que yo elegí y me pusieron un plato de ducha amplio y antideslizante (¡no más resbalones!). Ahora me siento mucho mejor. No soy un rebelde, pero cuando me pongo, me pongo.

  • Propósitos de baño nuevo

    Propósitos de baño nuevo

    propositosparaanonuevo

    Como todos los años, mis amigas y yo nos hemos reunido en casa de Adelita (acaba de enviudar, la pobre, y hay que animarla). Cada una lleva lo que puede: el tradicional bizcocho de Manuela, delicioso, y mis pestiños emborrizados en miel. Adelita saca café y té, y cuando estamos todas sentaditas en torno a la mesa camilla, sacamos los papeles: la lista.

    Cada una lleva su listado de propósitos para el año nuevo, y después los quemamos (este año lo haremos en la cocina, que el año pasado quemamos la mesa en casa de Juani…). Este año, yo sólo he puesto dos propósitos:

    1. Seguir viva hasta la reunión de propósitos del año que viene.

    2. Cambiar mi bañera por un plato de ducha.

    De este año no pasa, estreno baño. Ya me he estado enterando: tardan menos de un día y no hay que hacer obra. Pican la pared, quitan la bañera, ponen el plato de ducha -lo voy a pedir antideslizante y a ras del suelo- y alicatan lo que han picado de pared. Se acabó hacer contorsionismos para entrar en la bañera, o arriesgarme a resbalar mientras me ducho. ¡Al año que viene llego seguro!