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Por fin están aquí las vacaciones de verano que, ineludiblemente, nos llevarán en algún momento a darnos un plácido baño para aliviar el calor estival.

Pero, previamente a zambullirnos en las piscinas, enfrentarnos a las olas o disfrutar de un chapuzón en pleno campo, es básico informarse sobre cómo darse un baño sin correr riesgos innecesarios, sobre todo, si en nuestro grupo hay niños.

Recientes informes revelan que las piscinas privadas, los ríos, los lagos y las pozas son los lugares en los que se producen ahogamientos infantiles con mayor frecuencia. No en vano, los ahogamientos son una de las principales causas de fallecimiento accidental entre los más pequeños de la casa.

Puede resultar sorprendente pero los lugares más seguros donde bañarse son la playa y las piscinas públicas. Esto es resultado de la amplia campaña de concienciación llevada a cabo en los últimos años y a la presencia de socorristas profesionales.
«Los accidentes acuáticos se producen en milésimas de segundos, provocando el hundimiento del bebé. Cuando esto ocurre el cuerpo se sumerge de cabeza y el bebé pierde la orientación, por lo que no logra llegar a la superficie»