Cambiar la bañera por una ducha: Un paso ergonomía y la accesibilidad en el baño

Uno de los aspectos más importantes al acometer una reforma de una vivienda es mejorar la ergonomía en el baño, en la cocina o en cualquier estancia. En SecuriBath somos especialistas en cuidar las condiciones de tu baño. Nuestras duchas y productos para el baño están pensados para mejorar la ergonomía y lograr ambientes más cómodos y seguros.

ergonomía en el baño

Según la definición de ergonomía en la Wikipedia, se trata de «la disciplina que se encarga del diseño de lugares de trabajo, herramientas y tareas, de modo que coincidan con las características fisiológicas, anatómicas, psicológicas y las capacidades del trabajador«.

Sin embargo, para nosotros, la ergonomía no es sólo algo que debe dejarse a los espacios de trabajo. De ahí que nos preocupemos en todas las reformas de baño que realizamos de cuidar este aspecto. Por eso, podemos aportar 10 consejos que te vendrán muy bien para mejorar la ergonomía en el baño una vez que te hayas decidido a realizar un cambio de bañera por ducha o cualquier otra reforma en el baño.

1.- Cambiar la bañera por una duchabaño adaptado por Securibath

No hay razón para mantener la bañera, excepto, quizás, el placer ocasional de sumergirse en un baño. Optar por instalar una ducha no solo mejora la seguridad y el confort en el baño, sino que también contribuye significativamente al ahorro de agua. Este cambio es especialmente relevante cuando se consideran las necesidades de ergonomía y accesibilidad en el hogar, haciéndolo más adaptado y cómodo para personas con movilidad reducida.

Una ducha debe tener un tamaño mínimo para que permita la libertad de movimientos y no golpearse contra las paredes. La superficie de la ducha debe ser de un material antideslizante para prevenir caídas y el tamaño mínimo del plato se recomienda que sea de 120x70cm. Estas medidas aseguran no solo la comodidad durante el uso sino también la seguridad, aspectos fundamentales para un baño adaptado.

Otro aspecto a cuidar al cambiar bañera por una ducha es que la grifería del baño se sitúe a un nivel que no solo evite entorpecer durante la ducha, sino que también sea accesible para todos los usuarios, incluidas las personas con movilidad reducida. Una altura estándar para la instalación de grifos y duchas facilita su uso sin necesidad de agacharse, lo que contribuye a mejorar la ergonomía en el baño.

Este cambio hacia una ducha no solo refleja una preferencia personal por el ahorro de agua y la comodidad. También manifiesta la creación de un ambiente de baño accesible y seguro para todos. Incorporar estas consideraciones en el diseño y remodelación de tu baño asegura que se atiendan las necesidades de personas con movilidad reducida, promoviendo un entorno inclusivo y funcional para todos los hogares a largo plazo.

 

2.- Coloca asideros

Existen pocos elementos que garantizan la seguridad en el baño tan útiles como los asideros. Su instalación es fácil y son realmente útiles para poder ayudar en movimientos complicados. Cualquier baño que busque maximizar la seguridad y accesibilidad para todos sus usuarios, especialmente para aquellas personas con movilidad reducida. Las personas con dificultad para acceder a la ducha agradecerán disponer de un asidero para mantener estabilidad mientras se asean en la ducha.

Importancia de los Asideros

Estos dispositivos están diseñados para ofrecer un soporte robusto y confiable, facilitando movimientos complicados sin perder estabilidad dentro de la zona de ducha. Los asideros se vuelven un punto de apoyo esencial, disminuyendo el riesgo de caídas y accidentes en el baño. Por esta razón, su presencia es altamente valorada por personas con movilidad reducida, quienes encuentran en ellos una herramienta de accesibilidad indispensable para su uso diario del baño.

Consideraciones de Instalación

Para garantizar su efectividad y durabilidad, es crucial prestar atención a las medidas y altura estándar de instalación de los asideros. Generalmente, se recomienda colocarlos a una altura que sea fácilmente accesible para el usuario, tanto a la hora de sentarse sobre él, como al levantarse e incorporarse.

Tipos de Asideros

Existen varios tipos de asideros, adaptados a diferentes necesidades y espacios dentro del baño. Los asideros rectos son versátiles y pueden instalarse en diversas posiciones, mientras que los asideros en ángulo ofrecen un agarre ergonómico, ideal para zonas específicas como al lado del inodoro o dentro de la cabina de ducha. Elegir el tipo adecuado de asidero es crucial para mejorar la ergonomía y accesibilidad del baño.

Adaptado a las Necesidades de Cada Usuario

La elección y colocación de los asideros deben considerar las necesidades específicas de cada usuario, incluyendo su altura, fuerza de agarre, posición dentro de la zona de ducha y el tipo de asistencia que requieren. Por ejemplo, para una persona con movilidad reducida, los asideros no solo deben estar al alcance sin esfuerzo. Además también deben permitir un agarre firme y seguro, sin riesgo de deslizamiento.

zona de ducha accesible para persona con movilidad reducida

3.- Plantea rampas de acceso

Son elementos imprescindibles si la persona que se va a duchar debe moverse en silla de ruedas y una solución para cuando el plato de ducha en una baño no se puede encastrar al suelo, dejando en su defecto un pequeño escalón al entrar a la zona de ducha. Las rampas ayudan a que las sillas puedan entrar en la ducha sin esfuerzo. Esto permite superar cualquier barrera que pueda limitar el acceso a personas con problemas de movilidad. Además, son una solución efectiva para garantizar que estas personas puedan entrar a la ducha de manera segura y autónoma. Integrar una rampa adecuadamente diseñada no solo hace del baño un espacio más ergonómico, sino que también lo convierte en un entorno más cómodo y seguro.

Al considerar la instalación de una rampa, es crucial tener en cuenta las medidas específicas y la altura adecuada para facilitar el acceso sin problemas. La pendiente debe ser suave para permitir un desplazamiento fácil, y la superficie debe ser antideslizante para evitar accidentes. Estos aspectos son esenciales para crear un espacio adaptado a las necesidades de las personas con movilidad reducida, asegurando su independencia y bienestar dentro del entorno del baño.

Además son una forma apta para que personas con problemas de movilidad puedan entrar sin problemas. Con una rampa conseguirás hacer de la ducha un espacio más ergonómico, cómodo y seguro.

4.- Jaboneras y portaobjetos al alcance de la mano

Los elementos instalados dentro del baño pueden ser de gran ayuda o ser un estorbo. Estos elementos juegan un papel crucial en la comodidad y funcionalidad del espacio, especialmente en lo que respecta a la ergonomía y accesibilidad. La clave para maximizar su utilidad y evitar que se conviertan en un estorbo radica en una cuidadosa consideración de su ubicación y altura.

Al instalar jaboneras y portaobjetos, es fundamental asegurarse de que estos accesorios estén colocados de tal manera que cualquier persona, incluyendo aquellas personas con movilidad reducida. De esta formas permite alcanzarlos fácilmente sin tener que estirarse de manera incómoda o insegura. Esto implica calcular con precisión la altura óptima, que permita a los usuarios estirar el brazo y acceder a los objetos sin problemas.

Siguiendo las recomendaciones de diseño adaptado, colocar la jabonera a una altura mínima de 110 cm y asegurarse de que no esté a más de 60 cm de la zona de ducha. De esta forma se optimiza el espacio para que sea funcional y seguro para todos. Esta disposición garantiza que los elementos esenciales estén al alcance de la mano, facilitando una experiencia de ducha más cómoda y autónoma para todos, especialmente para personas con movilidad reducida, esto ayuda a mejorar la ergonomía en el baño.

5.- Asientos para todos

Junto a los asideros, los asientos de ducha son un elemento imprescindible a la hora de mantener la seguridad y conseguir un baño accesible. Estos asientos no solo proporcionan un lugar de descanso para quienes no pueden permanecer de pie durante largos períodos, sino que también aumentan significativamente la seguridad en el baño. Reduciendo así, el riesgo de caídas y resbalones en la ducha.

Contar con un asiento de baño a las necesidades de cada persona es más sencillo de lo que parece, especialmente si se opta por modelos con patas regulables en altura. Esta característica permite ajustar el asiento a la altura óptima para el usuario. Asegurando así una experiencia de ducha cómoda para ancianos, o cualquier persona que requiera asistencia adicional en el baño.

La ergonomía de estos asientos es fundamental para su efectividad. Un diseño que tenga en cuenta las medidas corporales y las capacidades de movimiento del usuario puede hacer una gran diferencia en su autonomía y confort. Por ejemplo, un asiento con una profundidad y anchura adecuadas permitirá que el usuario se siente y se levante con facilidad. Mientras que la incorporación de superficies antideslizantes puede ofrecer un apoyo adicional.

Contar con un asiento de baño adaptado a las necesidades de cada persona no es complicado si optas por asientos con patas regulables en altura.

silla para ducha dentro de una zona de ducha adaptada a una persona con movilidad reducida

6.- Respeta el espacio del bidé

Aunque el bidé pueda considerarse por algunos como un elemento menos común en los baños contemporáneos. Su inclusión sigue siendo una preferencia para aquellos que valoran su funcionalidad y confort. En el caso de que decidas mantener este aparato sanitario en tu diseño de baño, es crucial respetar el espacio necesario para su uso y accesibilidad. Un diseño adaptado y ergonómico toma en cuenta no solo las dimensiones del bidé. También el espacio libre necesario alrededor de este para garantizar un uso cómodo y seguro.

Aunque cada vez sea menos habitual encontrarse con este aparato sanitario, en caso de que quieras mantenerlo, debes respetar el espacio libre por delante a un bidé que debe ser de al menos 60 cm. para un uso adecuado. También desde dejar un espacio de unos 30 cm. de distancia libre respecto a los laterales.

Las medidas estándar de un bidé, que suelen ser generalmente de 55 cm de largo, 35 cm de ancho y 40 cm de alto, deben considerarse al planificar la distribución del baño. Medir adecuadamente el espacio no solo implica considerar estas dimensiones físicas, sino también cómo se integrará el bidé en el entorno del baño, asegurando que se mantenga la ergonomía y la funcionalidad general del espacio.

7.- Un lavabo a la altura adecuadaLavamanos adaptado para persona en silla de ruedas para mejorar la ergonomía en el baño

La elección de un lavabo a la altura adecuada es un aspecto crucial en la creación de un baño ergonómico y accesible, especialmente para personas con movilidad reducida. La altura no solo afecta la comodidad y la facilidad de uso, sino que también puede impactar significativamente en la independencia de los usuarios al realizar tareas diarias como lavarse las manos o la cara.

Los lavabos tradicionales con patas a suelo suelen instalarse a una altura estándar de 82 cm del suelo. Esta medida es generalmente aceptada como cómoda para la mayoría de los usuarios que no requieren adaptaciones especiales. Sin embargo, cuando se trata de personalizar el espacio del baño para hacerlo más adaptado y accesible, es importante considerar otras opciones de instalación.

Los lavabos colgantes, por otro lado, ofrecen una flexibilidad significativa en términos de altura. Aunque la altura recomendada para su instalación es de entre 82 y 92 centímetros del suelo, ajustarla dentro de este rango permite adaptar el espacio a las necesidades específicas de los usuarios, incluidas las personas con movilidad reducida.

Para aquellos que utilizan una silla de ruedas, es esencial seleccionar un lavabo sin pie. Esta configuración no solo facilita el acercamiento sin obstrucciones, sino que también permite un acceso sin molestias, mejorando la accesibilidad y la ergonomía del baño. Al eliminar las barreras físicas, se consigue una mayor autonomía y se asegura una mejora la ergonomía en el baño.

 

8.- Cuida la altura de los espejos

Para la mayoría de las personas, la colocación estándar del espejo suele ser con la parte superior a 2 metros del suelo. Esta altura permite que individuos de diversas estaturas puedan utilizar el espejo cómodamente, asegurando que puedan verse completamente sin tener que agacharse o estirarse.

Sin embargo, cuando se consideran las necesidades de personas que utilizan silla de ruedas, es fundamental ajustar la instalación del espejo para mejorar su accesibilidad. Colocar el espejo con una ligera inclinación hacia la parte delantera es una solución práctica y efectiva que permite a los usuarios en silla de ruedas utilizar el espejo sin dificultad, facilitando la visión de la parte inferior de su reflejo. Este ajuste garantiza que el espejo sea útil y funcional para ellos. De esta forma facilita realizar tareas de aseo personal con independencia y seguridad y a mejorar la ergonomía en el baño.

Además, es importante considerar la altura y el ángulo del espejo no solo para las personas con movilidad reducida, sino también para los niños y otros miembros del hogar que puedan tener diferentes necesidades. La flexibilidad en la instalación y el diseño de los espejos contribuye significativamente a la creación de un baño adaptado y accesible para todos.

9.- Espacio para el inodoro

La consideración del espacio alrededor del inodoro y su altura es fundamental. La correcta instalación del inodoro no solo afecta la comodidad del usuario sino también su capacidad para utilizarlo de manera independiente y segura.

La altura estándar del inodoro, medida desde el suelo hasta el borde superior sin incluir el asiento, suele ser de aproximadamente 40 centímetros. Sin embargo, para mejorar la accesibilidad y la ergonomía en el uso, existen modelos especiales que ofrecen una altura incrementada de 48 centímetros. Esta altura adicional puede facilitar significativamente el proceso de sentarse y levantarse para usuarios con necesidades especificas, haciendo del baño un espacio más cómodo y seguro.

Además de la altura del inodoro, el espacio libre frente a él es otro aspecto crítico para garantizar su uso adecuado. Un mínimo de 60 centímetros libres frente al inodoro es esencial para permitir el acceso y la maniobrabilidad sin restricciones. Sin embargo, en situaciones donde se requiere accesibilidad para una silla de ruedas, este espacio libre debe aumentarse a 150 centímetros. Este espacio adicional asegura que haya suficiente área para que una silla de ruedas gire y se posicione de manera óptima. Esto permite al usuario acceder al inodoro con facilidad y sin ningún tipo de molestia.

10.- Instala griferías automáticas

Muchas veces nos centramos en el diseño a la hora de elegir la grifería del baño. Sin dejar de ser un factor importante es esencial que consideres la ergonomía a la hora de elegir los mejores grifos para cada situación. Las griferías automáticas emergen como una opción destacada, combinando funcionalidad avanzada con comodidad de uso.

La amplia y variada gama de griferías es muy amplia. Lo más importante elegir aquel modelo que mejor se ajuste al uso que le vas a dar. Por ejemplo, el mercado ofrece diversas funcionalidades. Incluidos modelos que permiten un control más preciso y eficaz de la temperatura del agua por sensores o con llaves de agua muy precisas. Esta característica es particularmente beneficiosa, ya que evita el riesgo de quemaduras. Además facilita el uso seguro del agua para todos los miembros del hogar, independientemente de su edad o habilidad.

Optar por griferías automáticas no solo refleja una preocupación por la ergonomía en el baño, sino que también destaca el control y uso de agua que supone un ahorro. Estos sistemas, que pueden ser activados sin necesidad de contacto directo. Son ideales para personas con movilidad reducida o para aquellos que pueden tener dificultades para operar grifos tradicionales debido a limitaciones de fuerza o destreza.grifo con sensor automatico que contribuye a mejorar la ergonomía en el baño

Cuidando estos 10 aspectos seguro que podrás mejorar la ergonomía en el baño. ¿Necesitas ayuda? No te preocupes. En SecuriBath nos preocupamos porque tu baño sea seguro, ergonómico y accesible. Pide ya un presupuesto de reforma de baño sin ningún compromiso. Y recuerda que te mejoramos cualquier presupuesto de reforma de baño.

 

 

 

 

Conclusión

Crear un baño que combine estética, funcionalidad, y accesibilidad es una tarea bastante laboriosa y exige una precisión en cada uno de sus detalles.  Para asegurar un espacio seguro y confortable para todos, especialmente para personas con movilidad reducida. Al integrar elementos como duchas accesibles, asideros, rampas, jaboneras y portaobjetos a la altura adecuada, lavabos accesibles y griferías automáticas, aseguramos la independencia y mejoramos la calidad de vida de los usuarios. Empresas especializadas como SecuriBath permite adaptar estos espacios a las necesidades específicas de cada individuo, demostrando que un diseño bien pensado puede ser inclusivo y funcional. En resumen, un enfoque centrado en la ergonomía, seguridad y accesibilidad no solo mejora la usabilidad del baño. Sino que también refleja un compromiso con el bienestar de todos los hogares.