Cuando se reforma un baño, buena parte de la atención suele centrarse en la ducha: el tamaño del plato, la mampara, los revestimientos o la grifería. El mueble muchas veces se deja para el final, y eso puede acabar condicionando bastante el resultado.

Es uno de los elementos que más se utilizan a diario y también uno de los que más presencia tienen visualmente. Si las medidas no están bien planteadas, un mueble bonito puede terminar dificultando el paso, chocando con una puerta o haciendo que el baño parezca más pequeño de lo que realmente es.

Por eso, antes de elegir colores, acabados o tiradores, conviene empezar por lo básico: medir bien.

Las tres medidas que hay que tener claras

Para elegir correctamente un mueble de baño hay tres dimensiones fundamentales:

  • ancho;
  • fondo;
  • altura.

A partir de ellas se puede valorar no solo si el mueble cabe, sino también si deja suficiente espacio para moverse y si encaja bien con el resto de elementos del baño.

Ancho del mueble: aprovechar el espacio sin bloquearlo

El ancho se calcula teniendo en cuenta el espacio disponible en la pared donde se va a colocar el mueble.

No basta con medir de un extremo a otro. También hay que comprobar qué ocurre alrededor:

  • si abre correctamente la puerta del baño;
  • si la mampara invade esa zona;
  • si los cajones pueden abrirse completamente;
  • si existe algún radiador, enchufe o elemento próximo;
  • y cuánto espacio libre queda para pasar.

Los muebles de entre 60 y 100 cm son habituales porque encajan bien en muchos baños.

En espacios más reducidos existen soluciones de 40 o 50 cm que permiten incorporar almacenamiento y lavabo sin ocupar demasiado.

En baños amplios, en cambio, se puede optar por muebles mayores o incluso composiciones con doble lavabo.

Fondo del mueble: una medida que influye mucho en el paso

El fondo indica cuánto sobresale el mueble desde la pared hacia el interior del baño.

Es una de las medidas que más afectan a la sensación de espacio.

Un fondo habitual ronda los 45 cm, pero no siempre es necesario llegar a esa medida. En baños estrechos existen muebles con fondos reducidos que permiten ganar unos centímetros importantes en la zona de paso.

Puede parecer una diferencia pequeña, pero reducir 5 o 10 cm el fondo puede cambiar bastante la comodidad de un baño pequeño.

Antes de decidir, conviene observar el espacio completo y no únicamente la pared donde irá colocado el mueble.

Altura: no es lo mismo un mueble con patas que uno suspendido

La altura depende en buena medida del tipo de mueble.

Muebles con patas

La altura final viene determinada por el propio mueble y sus patas.

Suelen transmitir una imagen algo más tradicional y pueden ser una solución práctica en determinados baños.

Muebles suspendidos

Son muy habituales en reformas actuales.

Al quedar separados del suelo ofrecen una sensación visual más ligera, facilitan la limpieza y pueden ayudar a que el baño parezca algo más amplio.

Además, permiten cierta libertad para decidir la altura de instalación.

Aquí conviene pensar en las personas que utilizarán el baño. Si el lavabo queda demasiado alto o demasiado bajo, algo que en el plano parecía correcto puede resultar incómodo en el uso diario.

No hay una medida perfecta para todos los baños

Las dimensiones habituales sirven como referencia, pero no deberían convertirse en una regla rígida.

Un baño pequeño puede necesitar un mueble estrecho y de poco fondo. Otro baño puede admitir una pieza mucho mayor y aprovecharla para ganar almacenamiento.

También influyen otros elementos:

  • ubicación del inodoro;
  • tamaño del plato de ducha;
  • apertura de la mampara;
  • posición de la puerta;
  • instalaciones existentes;
  • enchufes;
  • iluminación;
  • necesidades de almacenamiento.

Por eso es preferible analizar el conjunto antes de elegir el modelo.

Algunas comprobaciones que merece la pena hacer antes de comprar

Antes de decidirse por un mueble concreto, recomendamos revisar:

  • el ancho real disponible;
  • cuánto espacio queda delante del mueble;
  • la apertura de puertas y cajones;
  • la distancia respecto al inodoro o la ducha;
  • la altura final del lavabo;
  • la capacidad de almacenamiento necesaria;
  • y si el baño necesita ganar sensación de amplitud.

En baños pequeños, los muebles suspendidos y los fondos reducidos suelen ser especialmente útiles.

En baños más grandes se puede aprovechar mejor la pared con muebles de mayor tamaño o composiciones dobles.

El mueble debe encajar también con la forma de utilizar el baño

Las medidas son importantes, pero también lo es pensar en el uso cotidiano.

Hay personas que necesitan mucho almacenamiento. Otras prefieren dejar más espacio libre y mantener una estética más ligera.

También cambia bastante el planteamiento si el baño lo utiliza una sola persona, una pareja o toda una familia.

Por eso no siempre tiene sentido escoger el mueble únicamente porque encaje físicamente en el hueco disponible.

Tiene que funcionar bien dentro del conjunto y resultar cómodo todos los días.

Verlo en persona ayuda bastante

Las fotografías y los catálogos son útiles para hacerse una idea, pero no siempre permiten apreciar bien el volumen de un mueble, la profundidad de los cajones o las diferencias entre acabados.

Por eso, cuando es posible, conviene verlo físicamente antes de decidir.

En nuestra exposición de Calle Alcalá 85, Madrid, se pueden comparar diferentes modelos, medidas y acabados y valorar cuál se adapta mejor a cada proyecto.

En muchas ocasiones, ver el producto en persona ayuda a tomar decisiones que sobre el plano no resultan tan evidentes.