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Hoy en día, en la recámara de cualquier alquimista dedicado a la perfumería se almacenan más de tres mil fragancias distintas, entre las que son de origen natural y las que son de procedencia sintética.

Para los grandes clásicos del aroma están los perfumes extraídos de las flores. El jazmín, las rosas, las gardenias y violetas, el azahar o la mimosa son sólo algunos ejemplos de flores que prestan su esencia a los mejores perfumes.

Los aromas orientales son los que más sensualidad y misticismo despiertan. El pachuli, la vainilla, la miel o la canela abrirán los sentidos de todo aquel que perciba su fragancia.

La virilidad se representa con perfumes aromáticos de lavanda, romero o artemisa y también destacan los aromas que evocan a los elementos naturales como la tierra, el agua, el viento y el fuego.

Los perfumes más frescos y juveniles, y también los más originales y modernos son aquellos basados en olores afrutados. Unos toques de manzana, de albaricoque o de cereza en tu olor corporal darán una chispa alegre a tu carácter.

Elegir un perfume es una tarea difícil que debes realizar con calma pero una vez que hayas encontrado tu aroma éste se convertirá en tu marca más personal. Unas gotas de este concentrado en zonas donde mejor se aprecien los latidos del corazón, como sienes, muñecas, tobillos y pechos, y te envolverás de tu mejor arma de seducción.