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Aunque no es la mejor noticia para nuestros amigos Mike y Tapioca, Rowe anunció que en España, concretamente en Valencia, podría abrir sus puertas próximamente un bar de aguas, siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas como París, en las que el culto a esta combinación de hidrógeno y oxígeno llega a cotas insospechadas.

La venta de estas botellas no se limita a los restaurantes ya que, por ejemplo, un establecimiento de Gandía (Valencia), ya tiene entre sus baldas el agua más exclusiva que se bebe en Berverly Hills.

Así lo asegura Jordi Andrés, uno de los propietarios de este comercio, denominado Arsloca, en el que este agua que ingieren millonarios y estrellas del celuloide se vende en una botella que «lleva cristales de Swarosky» y cuesta la friolera de 70 euros.

«La gente la mira, pero no la compra. Nadie ha caído en la tentación», comentó Andrés, en cuyo establecimiento se venden ya 17 tipos de agua, cuyo mayor reclamo es, sin duda, su cuidado envase.