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A medida que cumplimos años, la capacidad de los riñones para filtrar y eliminar las sustancias de desecho disminuye. Por eso, las personas ancianas deben ingerir una cantidad de agua superior. Esta necesidad se da, paradójicamente, junto a la sensación de sed que experimentan las personas mayores, pero es preciso que las de más edad beban agua aunque no tengan sed y que, además, lo hagan de forma regular.
Otro grupo de personas que deben aumentar la ingesta de líquidos son las mujeres embarazadas y las que están en periodo de lactancia, ya que se pierde mucho líquido a través de la leche. Por otra parte, aquellos que tengan sobrepeso, osteoporosis o estreñimiento, aunque no es necesario que beban más agua de lo normal, si es necesario que vigilen la ingesta para tomar unos dos litros diarios recomendados.