Historias del Baño

Historias para no bañarse

Disfrutando del sol

Cuando los hijos empiezan a cuidar a los padres

En casa somos tres hermanos; mi madre nos ha cuidado siempre a todos, incluso a mi padre, que venía hartito de trabajar esas jornadas maratonianas de pluriempleo. Ahora ya somos mayores y no vamos a permitir que a nuestros padres les falte de nada, como ellos hicieron con nosotros.

Entre los hermanos hemos puesto un fondo y hemos cambiado la bañera de su casa por un plato de ducha. Esa bañera era un peligro: ¡no íbamos a esperar a que alguno de los dos se resbalara y se rompiera la crisma!

Temíamos que fuera un poco engorroso, meterse en obras y todo eso, pero quedamos muy sorprendidos: vinieron por la mañana, taparon todo para que no se ensuciara, y cuando se fueron por la tarde, la ducha ya estaba instalada. ¡En un solo día! Lo mejor que hemos hecho por mis padres. Lo recomiendo.

Historias para no bañarse
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