Historias del Baño

Y ahora ¿qué hago con este aseo pequeño?

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Por La señora Prudencia

Como ya les contaba la semana pasada, mi vida cambió hace poco, ese día en el que Manolito (no señor, nunca me acostumbraré a llamar Manuel a mi niño) dijo: “Mama, un día te vas a pegar un resbalón en la bañera como la tía Maruja y verás”.

Manolito es muy listo, siempre fue el número uno de la clase, luego estudió ingeniería y todo. Ahora trabaja en una empresa alemana diseñando prototipos. Pero nunca termina de explicarme lo que hace porque dice que es muy complicado. Así que yo solo le pregunto por los prototipos esos. Yo creo que deben de ser unos robots la mar de complicados. Bueno, al grano, que me pongo a rajar y soy como la Maria Teresa Campos, no dejo hablar a nadie. Eso si, qué gran profesional y ¡qué guapa esta!

Pues ese día Manolito llamó a los señores de Securibath, desde entonces tengo una ducha de lo más bonica. Manolito dice que es “minimanimalista“, yo no le veo es estampado animal por ninguna parte, más bien la veo cómoda, pero yo asiento y le digo que sí, que luego siempre me suelta la coletilla “mama, es que no te enteras de nada”.

Lo que me ha pasado ahora, es que yo tenía un aseo pequeño, más bien un aseo enano, con lo bien que lo han hecho y ese cristal que me han puesto, todo tan moderno pues me sobra el espacio, y ahora que estoy internetizada y hasta escribo en un blog, me he puesto a mirar accesorios y ¡esto es un no parar!. Hay que ver la de cosas que hay, las jaboneras me han encantando, y ¡qué practicas!. Solo puedo pensar en decorar mi aseo pequeño.