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Según un informe del Observatorio para la Hidratación y la Salud (OHS), estar correctamente hidratados evitaría 1 de cada 10 hospitalizaciones de personas mayores. Beber agua y mantener un óptimo nivel de hidratación es necesario para todos, pero en el caso de los mayores se hace aún más importante. Con la edad, nuestra sensación de sed va disminuyendo, lo que podría explicar que el 90% de los mayores de 65 años no beba lo suficiente. Según los especialistas, no debemos beber sólo cuando aparezca la sed, síntoma de un principio de deshidratación. Además, en los mayores el problema de la deshidratación se agrava por una disminución de las defensas o un peor funcionamiento del riñón. Se recomienda beber todo tipo de líquidos –agua, refrescos, infusiones- en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día, y aumentar la ingesta en los meses de más calor.

Cuando se superan los 28 o 30 grados, es conveniente beber un vaso de agua, pues según la estadística un 40 por ciento de los mayores de 65 años es hipertenso y toma diuréticos, por lo que se corre más el riesgo de perder agua, tanto por la orina como por la transpiración corporal.