Hoy queremos compartir con vosotros una reforma parcial de baño que demuestra cómo pequeños cambios pueden transformar un espacio sin alterar su esencia.

Nuestra clienta buscaba mejorar la funcionalidad y la estética de su baño, y el primer paso fue renovar el lavabo. El modelo anterior, de grandes dimensiones y situado justo frente a la entrada, generaba una sensación de agobio al entrar y ocupaba demasiado espacio. Además, su diseño limitaba el almacenaje en la parte inferior, restando practicidad al día a día.

Con esta transformación logramos un baño más ligero, equilibrado y acogedor, donde cada detalle suma bienestar y comodidad.

Para mejorar este punto, sustituimos el lavabo por un mueble suspendido, sin patas, formado por 2 cajones de extracción total, y lavabo sobre encimera.

  • Más almacenaje inteligente: triplicamos la capacidad con cajones amplios y funcionales.
  • Mayor amplitud: reducimos el fondo del conjunto en 10 cm, liberando la entrada del baño.
  • Encimera práctica: espacio útil a ambos lados del lavabo, perfecto para el uso diario sin perder confort.
  • Estética renovada: un diseño más moderno, equilibrado y elegante.

Tras 15 años, era momento de renovar el inodoro por tres razones principales:

  • Higiene: sistema Rimless que facilita la limpieza.
  • Ahorro: cisterna de doble descarga para un uso más eficiente del agua.
  • Estética: sustituimos el color pergamón por blanco, en armonía con el nuevo lavabo y plato de ducha.

El tercer cambio que haremos en el baño será la ducha. Antes teníamos una ducha pequeña, resbaladiza, y con una mampara con mucha perfilería, que complicaba su limpieza.

En esta reforma buscamos transformar la ducha en un espacio cómodo, seguro y moderno, manteniendo la esencia del baño con mínima obra. El reto era conservar el carácter pétreo sin disponer del mismo mármol, evitando diferencias de color y veta.

La solución fue revestir la pared frontal con un material distinto, aportando frescura y actualidad. Al retirar el mármol descubrimos desniveles y huecos, que resolvimos con pladur hidrófugo, logrando una superficie perfectamente nivelada para el nuevo alicatado.

El resultado: una ducha renovada que combina funcionalidad, estética y durabilidad.

Alicatamos la pared con un material porcelánico, con estilo pétreo y relieve cuya tonalidad suaviza el color del baño y encaja perfectamente con la beta del resto del mármol.

Para los laterales usamos las piezas de mármol recuperadas, manteniendo coherencia y elegancia en el diseño.

El plato de ducha elegido fue el StoneBath blanco de 180×72 cm, perfectamente adaptado al espacio entre tres paredes. Es uno de los modelos más demandados y, en este caso, la clienta lo eligió por segunda vez, confirmando la confianza en la calidad y el servicio de SecuriBath.

Por último, reubicamos la luminaria del techo e instalamos un foco con protección IP65 dentro de la ducha. Así conseguimos resaltar los relieves del nuevo revestimiento y mejorar la distribución de la luz, aportando mayor amplitud y sensación de espacio en todo el baño.

Si tu baño no necesita una reforma integral pero sí mejoras, SecuriBath es tu empresa de confianza, siempre con un técnico especializado que te acompaña en todo el proceso.