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La carrocería del vehículo está hecha con fibra de carbono y nanotubos de alta resistencia. Está impulsado por un motor eléctrico y para desplazarse por el agua utiliza dos hélices situadas en la parte trasera.

«Si puedes soñarlo, puedes hacerlo», decía Walt Disney y en la firma suiza Rinspeed se lo creen, vaya si se lo creen. Hace poco nos sorprendieron con un coche anfibio (Rinspeed Splash), ahora vuelven a la carga con un coche-submarino: el Rinspeed sQuba. No es broma, el vehículo funciona y puede sumergirse hasta 10 metros bajo el agua.

Y lo logra gracias a las dos hélices de la popa y a dos potentes unidades de chorro ubicadas en la proa. Un sistema de ventilación para el pasajero y el conductor hacen que los trayectos submarinos sean factibles.

El vehículo se impulsa gracias a un motor eléctrico, que genera un brioso par motor para las ruedas traseras, y además está dotado de las más innovadoras tecnologías como la carrocería hecha con una fibra de carbono de nano tubos, un material ligero y resistente que permite que los traslados submarinos sean razonablemente rápidos.

Sin embargo, no hay que olvidar que el sQuba también es un coche para el asfalto y que es cien por cien ecológico, porque su propulsor eléctrico que asegura cero emisiones de CO2. Así no se contamina ni en tierra ni en mar.

Por todo ello, para el jefe de Rinspeed, Frank M. Rinderknecht, el «sQuba» simboliza la realización de un sueño que sólo se hacía visible en el cine de ficción, sobre todo en una película de James Bond: ‘La espía que me amó’.
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