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Como no podía ser de otra manera, el sector del hidromasaje está sufriendo la “complicada” crisis que comenzó a finales del 2007 y que está afectando al total de la economía en el 2008. Además, la evolución del hidromasaje, que se estaba democratizando y era casi un símbolo de una nueva clase media, optimista aunque hipotecada, consumista y con ganas de disfrutar de la vida y de su hogar, lo ha convertido en una de las primeras víctimas de la situación. No obstante, el hidromasaje no se amilana. Las empresas del sector han dirigido sus miradas y sus esfuerzos hacia dos ejes: la gama alta y la exportación. En cuanto a la gama alta, quizá sea el momento de innovar para crear productos que ofrezcan juegos de agua, sensaciones como el paso del agua fría a la caliente, estimulantes masajes…es decir, terapias, emociones y placeres cada vez más sofisticados. Si la gama alta es una buena válvula de escape para el sector, la exportación es, como mínimo, igual de conveniente. Por un lado, porque, si bien el mercado español está parado en estos momentos, en Europa hay otros mercados inmobiliarios en verdadero auge, que requieren cabinas, bañeras y equipos mixtos de hidromasaje.