Etiqueta: plato de ducha antideslizante

  • Ya no necesito ayuda en la ducha

    Ya no necesito ayuda en la ducha

    manosanciana

    Mi historia es como la de tantos ancianos y ancianas. Te pasas toda una vida atendiendo a tu familia, y llega un buen día en el que te das cuenta de que ahora eres tú quien necesita ayuda. Es un momento muy duro, el de aceptar tu invalidez.

    Siempre he sido muy positiva, así que pensé que también hay personas muy jóvenes que se ven condenadas a una silla de ruedas, así que mi situación no es tan mala. Estuve indagando en busca de posibles soluciones, y descubrí que hay empresas que cambian la bañera por un plato de ducha. ¡Eso era lo que necesitaba yo en casa!

    Elegí un plato de ducha antideslizante, con un sistema especial para no resbalarme. Lo pusieron a ras del suelo, sólo tengo que abrir la puerta de la mampara y entrar. Además me ducho sentada en una silla especial para duchas, y tengo barras para sujetarme cuando quiero levantarme y salir. Estoy muy agradecida, parece mentira cómo algunos detalles te pueden llegar a cambiar la vida…

  • ¡Bañera no, ducha sí!

    ¡Bañera no, ducha sí!

    gritarQue me duele ya la boca de decirlo. Que no quiero más tener que auparme para entrar en la bañera, que me da miedo resbalarme dentro y darme contra el borde. Y que todas mis amigas, hasta las que están en residencias de ancianos, lo tienen ya. ¡Quiero que me cambien la bañera por un plato de ducha! Y de los antideslizantes, que me he estado informando.

    Tú llamas, vienen a tomar medidas en tu cuarto de baño, y otro día vienen y te lo instalan. En una sola jornada de trabajo, y sin hacer obras. Lo tapan todo para que no se estropee, quitan la bañera -y se la llevan a un punto limpio, como debe ser-, cambian las tuberías e instalan el plato de ducha.

    Y además, te lo financian. Vamos, que no hay excusa. ¡Que quiero ya mi ducha nueva!

  • Le hemos puesto la ducha a mi abuelo

    Le hemos puesto la ducha a mi abuelo

    nietabuelo

    Me acuerdo del día que hicimos esta foto. Estábamos en una playa llena de dunas, y mi abuelo me cogió en volandas, como solía hacer, y me llevó trotando por toda la playa. Recuerdo perfectamente la sensación de protección que me ofrecían sus fuertes brazos.

    Ahora que está viejito y sus brazos no ya no son fuertes, quiero ahorrarle el mal trago de tener que pedirnos ayuda para entrar en la bañera. He llamado a una empresa que le ha cambiado su bañera por un plato de ducha antideslizante y a ras del suelo, y lo han hecho en un día. Yo estoy mucho más tranquila, han instalado unas barras para que pueda sujetarse al entrar y salir, o mientras se ducha, y ya no me da miedo que se resbale y se dé un mal golpe.

    Creo que es lo menos que puedo hacer por él, que nunca dejó que me cayera de entre sus brazos.

  • Ayuda para entrar en la ducha… con lo que yo he sido

    Ayuda para entrar en la ducha… con lo que yo he sido

    manoabuela

    A los ancianos no se les permite ser orgullosos. Un anciano debe ser dulce, manso, resignado. Debe inspirar un poquillo de lástima para ser un abuelete entrañable… Yo he sacado adelante a cinco hijos, en una época en la que no nos comíamos los piojos que nos sacábamos a montones de las sucias cabezas, porque aún no estábamos tan desesperados.

    Y ahora me he de ver sentada todo el día en una mecedora, con las piernas tapaditas por el mantel de la mesa camilla, para que no se enfríen, y tirando del puñetero bastón a cada paso que doy. Por eso, cambiar la bañera por una ducha ha sido en mi caso algo más que una decisión práctica. Por supuesto que me facilita la vida, que ya no me resbalo en mi nuevo plato de ducha antideslizante.

    Pero lo más importante para mí ha sido recuperar la capacidad de poder ducharme yo sola, sin ayuda. Ya no tengo que pedir a mi hijo que me ayude a entrar en la bañera, me ducho sentadita y tengo mis barras para agarrarme y no resbalar cuando estoy mojada. Puede que sea una vieja orgullosa, pero hay cosas que debe hacer uno mismo. Estoy encantada.

  • ¿Ducha o bañera? ¿Qué hacemos?

    ¿Ducha o bañera? ¿Qué hacemos?

    abuelaperro

    Cuando vivía mi Mariano, estas cosas las decidíamos juntos. Yo le consultaba y, aunque siempre discutiendo, acabábamos llegando a un acuerdo. Ahora mi Mariano ya no está, y yo estoy ya vieja para seguir arriesgándome cada día el pellejo al entrar en la bañera. Así que, aunque «Sultán» se oponga (se ha puesto a ladrar como un loco cuando se lo he planteado), voy a cambiar la bañera por un plato de ducha.

    Ya lo he estado mirando. He elegido un plato de ducha antideslizante, me lo ponen a ras del suelo, encastrado, y así no tengo que subir ningún desnivel para entrar, que no estoy para muchos trotes. Ya aprovecho y voy a cambiar la cerámica de la ducha y a poner otra mucho más moderna y alegre.

    ¡Estoy ilusionadísima! Vienen el martes que viene, y dicen que el mismo martes por la tarde me lo dejan terminado. ¡Menuda ducha calentita me voy a pegar para celebrarlo! Ay, Sultán, lo que te pierdes por ser un chucho…