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He seguido a lo largo de mi trayectoria como self-afeitante varias variantes acerca de este hecho, y finalmente llevo un tiempo decantado por una de ellas, aunque aun no me queda claro cual es la mejor.

Afeitarse ANTES de ducharse

Pros. Según uno termina de afeitarse, se mete a toda pastilla en la ducha, con lo cual se quita de enmedio los residuos de jabón y pelillos propios de un afeitado con cuchilla.
Contras. Si uno se afeita antes de ducharse, la cara parece ser que está menos hidratada, los «pelillos» se encuentran menos «cocidos», con lo que cuesta más afeitarse, o la cara se irrita más. Por otra parte, no puede darse loción, cremita o asterchei de toda la vida según acaba, con lo que el tacto de la cara se resiente un poco.

Afeitarse DESPUES de ducharse

Pros. Los pelillos están blanditos, la maquinilla se desliza como cerveza en verano, el apurado es magnífico. Termina uno de afeitarse, se da el asterchei y queda como Dios.
Contras. Aparte de eliminar con menos calidad los pelos y jabón residuales, en mi caso, lo más importante es que el espejo está lleno de vaho, con lo cual no veo tan bien como antes, además de tener el típico calor post-ducha, prefiero acabar cuanto antes.

Yo opto por la primera opción, ya que soy bastante torpe a la hora de afeitarme sin llenarme el pelo de jabón cerca de las orejas. Además, suelo tener mucho calor al salir de la ducha, con lo que no tengo ganas de enredarme a afeitarme, con el espejo lleno de vaho.