Prensa19
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La natación ha demostrado ser uno de los deportes más completos. Y además es apta para todos los públicos; por ejemplo, resulta especialmente idóneo para el tratamiento y rehabilitación de discapacitados, tanto psíquicos como físicos.

Para empezar, un baño en la piscina a 32-33 grados resulta sumamente gratificante, y predispone positivamente al aprendizaje y al ejercicio. El medio acuático, además, incita a la exploración del propio movimiento, mejorando el tono muscular y estimula un desplazamiento más normal fuera del agua.

En discapacitados físicos condenados al uso de muletas o silla de ruedas, los baños resultan sumamente motivadores. El efecto de la ausencia de gravedad disminuye la resistencia corporal, permitiendo una mayor amplitud de movimientos en personas que en tierra firme ven su movilidad enormemente reducida.