Historias del Baño

¡Menos mal que ahora tengo una ducha!

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Yo pensaba que eso de cambiar la bañera por un plato de ducha era cosa de personas mayores. Sí, lo sé, es un atraso tener aún una bañera que ocupa la mitad del cuarto de baño, y además los accidentes ocurren para todos. Pero hasta que no me he quedado embarazada no he caído en cuánto lo estaba necesitando.

Para empezar, ha sido mucho más fácil y barato de lo que imaginaba: me han cambiado la bañera por un plato de ducha en el mismo día y sin obras de ningún tipo. Pedimos un plato de ducha antideslizante, y encastrado en el suelo para no tener que levantar la pierna para entrar en la ducha (¡con esta tripa era un infierno!).

Ahora tengo que pensar en mi seguridad y en la de mi bebé, y puedo ducharme tranquila sin temor a resbalar y caerme. ¡Recomiendo a todo el mundo que se pase a la ducha!

¡Menos mal que ahora tengo una ducha!
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