Esta semana el Congreso ha dado luz verde a dos textos que llevaban años esperando su turno: la reforma de la Ley de Dependencia y la Ley de Discapacidad, junto a un Real Decreto-ley que refuerza la financiación estatal del sistema. Ambas normas siguen ahora su trámite —una en el Senado, otra como proyecto de ley urgente— y, según ha reconocido el propio Ministerio de Derechos Sociales, no se espera su aprobación definitiva hasta septiembre.

Es una noticia que las principales entidades del sector de mayores, discapacidad y servicios sociales han recibido con satisfacción, aunque con matices importantes. Y es que, más allá del avance normativo, hay un consenso claro: de poco sirve una ley si no se traduce en hechos concretos para las casi dos millones de personas que hoy dependen de ella.

Qué cambia realmente para las familias

Entre las novedades que incorpora la reforma destacan algunas que afectan de forma directa a cómo se vive el día a día en el propio hogar:

– Se reconoce la figura del asistente personal para tareas cotidianas.
– Se amplía quién puede ejercer de cuidador, incluyendo a personas del entorno cercano.
– Se universaliza el derecho a la teleasistencia.
– Se elimina la incompatibilidad entre determinadas prestaciones.
– Se establece un reconocimiento automático de grado de discapacidad ligado al grado de dependencia.

Y, de forma especialmente relevante para nuestro sector, la ley reconoce la accesibilidad universal como un derecho, con un nuevo programa estatal para financiar obras de adaptación y modificaciones normativas que facilitarán que las comunidades de vecinos puedan acceder a ayudas económicas para este tipo de reformas.

El baño, el espacio donde más se nota la falta de accesibilidad

Si hay una estancia de la casa donde la falta de adaptación se convierte en un problema real de autonomía y seguridad, esa es el baño. Es el espacio donde más caídas y accidentes domésticos se producen entre personas mayores o con movilidad reducida, y también el que con más frecuencia queda fuera del alcance económico de muchas familias a la hora de reformar.

Que la ley reconozca la accesibilidad como derecho y contemple financiación específica para adaptar espacios es, sobre el papel, una noticia esperada durante años por el sector. Supone abrir la puerta a que más personas puedan plantearse una reforma de baño accesible sin que el coste sea el único factor decisivo.

De las palabras a los hechos: el reto pendiente

Dicho esto, conviene ser prudentes. Las propias organizaciones que han participado en la elaboración de estos textos —desde plataformas de mayores hasta sindicatos y asociaciones de discapacidad— han insistido en lo mismo: aprobar una ley no es lo mismo que aplicarla. Persisten más de 250.000 personas en listas de espera, una falta de profesionalización del sector de los cuidados que sigue recayendo en gran parte sobre las familias, y una aplicación desigual entre comunidades autónomas que puede dejar a muchas personas sin el apoyo que la norma les reconoce sobre el papel.

El propio ministerio ha reconocido que la aprobación definitiva no llegará hasta septiembre, y que después vendrá el despliegue real de recursos, convenios y ayudas. Ahí está la clave: una ley con buenas intenciones solo tiene sentido si va acompañada de financiación sostenida, plazos claros y mecanismos de seguimiento que permitan comprobar que los derechos reconocidos llegan de verdad a quien los necesita. Ahora toca que las administraciones pasen de anunciar la reforma a ejecutarla.

SecuriBath, más de cuatro décadas adaptando baños en España

En SecuriBath llevamos una amplia trayectoria empresarial dedicada en exclusiva a la transformación de bañeras en duchas accesibles, y llevamos más de 15 años formando parte de la exposición permanente del CEAPAT (Imserso) como ejemplo de referencia en adaptación de baños accesibles. Hemos participado en proyectos con administraciones públicas, entidades como El Corte Inglés, y asociaciones de personas mayores, siempre con el mismo objetivo: que la accesibilidad del hogar no dependa solo de la capacidad económica de cada familia.

Contamos con más de 100.000 reformas realizadas en toda España y una calificación de 4,8/5 en Google con miles de reseñas verificadas, lo que refleja el compromiso que mantenemos con cada proyecto, desde el diseño hasta el servicio postventa.

Si esta reforma legislativa se traduce, como se espera, en más ayudas reales para adaptar el hogar, seguiremos ahí para acompañar a quien decida dar el paso hacia un baño más seguro y accesible. Pero, como sector, seguiremos vigilantes junto al resto de entidades para que las promesas de septiembre no se queden, una vez más, solo en el papel.