Reformar una vivienda cuesta más que hace unos años. Han subido los materiales, el transporte, la energía y, sobre todo, la mano de obra especializada. A esto se suma otro problema habitual en el sector de las reformas: trabajos realizados sin factura, presupuestos poco claros y profesionales que operan sin una estructura suficiente detrás.

Cambiar una bañera por un plato de ducha tampoco es un simple arreglo doméstico. Aunque pueda parecer una intervención pequeña, afecta a elementos como la fontanería, el desagüe, la impermeabilización y la propia seguridad del baño.

Y cuando alguno de estos trabajos no se realiza correctamente, los problemas no siempre aparecen el primer día.

¿Por qué han subido las reformas?

Durante los últimos años han aumentado los precios de numerosos materiales de construcción. También se han encarecido los combustibles, los desplazamientos, la retirada de residuos y los costes laborales.

Al mismo tiempo, cada vez resulta más difícil encontrar determinados perfiles profesionales con experiencia: fontaneros, alicatadores, instaladores y otros especialistas capaces de resolver correctamente los imprevistos que pueden aparecer durante una reforma.

Cuando se contrata a una empresa, el precio tampoco corresponde únicamente a las horas que pasa un operario dentro de la vivienda.

Hay vehículos, herramientas, almacén, seguros, prevención de riesgos laborales, gestión de residuos, personal de atención al cliente, técnicos, administración, garantías y servicio posventa.

Todo eso forma parte de una obra profesional aunque el cliente no lo vea directamente.

Cambiar una bañera por ducha no es solamente colocar un plato

Todavía pueden encontrarse anuncios que ofrecen cambios de bañera por ducha a precios muy bajos. Antes de comparar, conviene saber exactamente qué incluye cada presupuesto.

Una instalación puede necesitar, entre otras cosas:

  • protección de portal, ascensor, pasillos y suelos;
  • desmontaje y retirada de la bañera;
  • gestión de los residuos;
  • revisión o modificación de las tuberías;
  • adaptación del desagüe;
  • preparación de la zona;
  • impermeabilización;
  • instalación y nivelación del plato;
  • alicatado y remates;
  • instalación de mampara y grifería;
  • limpieza final;
  • garantía de producto e instalación.

Cuando algunas de estas partidas no aparecen claramente especificadas, el precio inicial puede cambiar conforme avanza la obra.

Por eso no tiene demasiado sentido comparar únicamente dos cifras finales. Hay que comprobar qué incluye cada propuesta, qué productos se utilizarán, quién realizará la instalación y qué garantía se ofrece posteriormente.

El riesgo de contratar una obra sin factura

En el sector de las reformas también existen trabajos que se ofrecen sin factura o al margen de los canales habituales de contratación.

Para el cliente puede parecer inicialmente una forma de ahorrar, pero supone renunciar a uno de los principales documentos con los que acreditar quién realizó el trabajo, qué se instaló y cuánto se pagó.

Si posteriormente aparece una filtración, un problema con el desagüe, una rotura o incluso daños en otra vivienda, disponer de presupuesto, factura y documentación de la obra puede resultar especialmente importante.

La factura no es simplemente un trámite administrativo. También forma parte de las garantías que tiene el consumidor.

¿Qué puede haber detrás de un presupuesto excesivamente barato?

Una diferencia importante entre dos presupuestos puede responder a muchas razones. Por eso conviene mirar qué contiene cada uno.

Entre los aspectos que merece la pena comprobar están:

  • calidad y procedencia de los materiales;
  • situación de la mano de obra;
  • impermeabilización;
  • protección de zonas comunes;
  • gestión de residuos;
  • seguro de responsabilidad civil;
  • factura y garantía;
  • servicio posventa;
  • posibles suplementos no incluidos inicialmente.

Un precio bajo deja de ser una ventaja si después es necesario volver a levantar parte del baño para corregir pendientes, solucionar humedades o reparar una instalación mal ejecutada.

El plato de ducha también influye en el precio

No todos los platos de ducha están fabricados de la misma manera ni ofrecen las mismas prestaciones.

Además del diseño o el acabado, conviene valorar aspectos como la resistencia, el comportamiento frente al uso diario, las propiedades antideslizantes, la facilidad de limpieza y la garantía.

En SecuriBath fabricamos nuestros propios platos de ducha y hemos desarrollado la tecnología HTF a partir de nuestra experiencia en instalaciones.

Los platos de la gama MaxGrip HTF están concebidos para ofrecer resistencia y estabilidad, cuentan con clasificación antideslizante Clase 3 y tratamiento higiénico Sanitized® Silvertec.

La gama HTF dispone además de 20 años de garantía.

Pero el producto es solo una parte de la ecuación. Un buen plato de ducha también puede dar problemas si la base no se prepara correctamente, el desagüe queda mal conectado o no se respetan las pendientes necesarias.

Por qué es importante visitar el baño antes de preparar el presupuesto

Dos baños que a simple vista parecen iguales pueden requerir trabajos muy diferentes.

Influyen las medidas, el acceso a la vivienda, la posición del desagüe, el estado de las tuberías, el tipo de pared, los revestimientos existentes y los acabados elegidos.

Por eso consideramos importante realizar una visita previa antes de cerrar un presupuesto.

Permite tomar medidas, revisar la instalación y explicar al cliente qué trabajos son realmente necesarios.

Un presupuesto claro debería recoger los principales productos, los trabajos incluidos, la retirada de residuos, los acabados, los impuestos y las condiciones de garantía.

Cuantas menos dudas haya antes de comenzar, menos posibilidades habrá de que aparezcan sorpresas durante la obra.

Qué conviene comprobar antes de contratar

Antes de aceptar un presupuesto, merece la pena revisar algunos puntos básicos:

  • que la empresa esté legalmente constituida;
  • que entregue presupuesto y factura;
  • que disponga de datos de contacto y atención al cliente;
  • que los trabajos los realicen profesionales adecuados;
  • que exista seguro de responsabilidad civil;
  • que se identifiquen marcas y modelos cuando corresponda;
  • que quede por escrito qué trabajos están incluidos;
  • que la garantía esté claramente definida;
  • que exista experiencia comprobable;
  • que haya un servicio al que dirigirse si posteriormente aparece una incidencia.

No todos estos aspectos se ven cuando la obra termina. Sin embargo, son precisamente los que adquieren importancia si surge algún problema meses después.

Lo barato puede terminar saliendo caro

Después de décadas trabajando en reformas de baño y de haber intervenido en más de 100.000 baños, hemos comprobado que una buena obra no debería valorarse únicamente por su aspecto el día de la entrega.

También importa cómo envejece y cómo responde la empresa si posteriormente aparece una incidencia.

Utilizar buenos materiales, trabajar con profesionales, cumplir con las obligaciones legales, proteger la vivienda y mantener un servicio posventa tiene un coste.

Por eso dos presupuestos aparentemente destinados a hacer “lo mismo” pueden no ser realmente comparables.

Antes de escoger simplemente el más barato, conviene comprobar qué incluye, qué productos se van a instalar, quién realizará el trabajo y quién responderá después.

Cambiar la bañera por una ducha debería servir para ganar comodidad, accesibilidad y seguridad en el baño, no para generar nuevos problemas.

En SecuriBath realizamos una visita técnica y preparamos un presupuesto adaptado a las condiciones reales de cada baño.